Hace una hora he entrado a un chat donde se puede ver a los usuarios por videoconferencia. He aceptado varias cámaras y me he asustado: chicos enfocándose las piernas, por lo que he deducido, que lo que se ve en el medio es el pene, el pingajo con el que se fabrican bebés. No entendí muy bien que quieren expresar o sentir haciendo eso, pero me acabó gustando.
Me sucedió algo diferente, y es cuando ya estaba algo saciada de penes apenados, sin oficio ni beneficio, apareció un chico (el único al que vi la cara) con la cabeza bastante grande, aparentando ser un tipo corpulento y de buen comer. Estaba zampándose un bocadillo de jamon y me mostró una bandeja llena de embutidos troceados. Me extrañó no ver algo de queso, eso que tan bien acompaña en estos grasientos picoteos. No sabía como decírselo, por lo que le puse un icono de un queso manchego y se volvió como loco, me empezó a insultar todo sulfurado.... hasta que le confesé que estaba llorando y él me pidió perdón, que es intolerante a la lactosa y no podía controlar esos arrebatos de pasión por un alimento prohibido.
Ahora ya no está, se ha sacado un moco y me ha dicho que se iba a cagar.
No sé porqué, pero algo tiene que me impide dejar de pensar en él.... y es que entre tantas pirulillas que revolotean por mi cabeza, en el centro de mis pensamientos se halla él: Rubenito.
Eres guay :)

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