Nunca más sin llaves por la ciudad

Esta mañana he salido al mercado a por algo de fruta fresca y un buen manojo de perejíl para poner unas ramitas al San Pancracio que tengo en la entrada de casa. Me dieron tres ramos de perejil y un grillo, así es que estaba a mis anchas y lloré de la emoción. Es normal, 22 años en el pueblo, pues alguna vez anhelo aquellas tardes que me pasaba regando y cantándole a las plantaciones de perejiloncio.
Cuando llegué a casa, casi un soponcio me dá al no encontrar las llaves en mi canasto de mimbre. No sabía que hacer, el grillo percibió mi malestar y me estuvo acariciando el rostro hasta que encontré una solución: llamar a la vecina del 1º para que me dejase usar el teléfono. Marqué el numero del consulado de mi pueblo para que me consiguieran las benditas llaves y me las trajeran lo antes posible. Gracias.
Mientras, ella me invitó a depositar mis ramos de perejíl en la nevera y a tomar un tentenpié con sus hijos y sobrinos. Muy majos, me lo he pasado muy bien con estos chicos de la ciudad. Desde que vivo aquí, ya he hablado con unos 7 chicos diferentes.
He plasmado con mi móvil multimedia la agradable media mañana que me han regalado.
Ya tengo las llaves, las meto con más ganas que nunca por el agujero. Ojalá pudiese tener siempre la puerta abierta, como en el pueblo.
Será por el euro.

rompedor dijo
JAJAJAJA...Será por el euro, seguro, jeje...Sí si, sin llaves, tú lo que querías era montarte una orgía con esos cuatro mozos de tan buen ver, ajaja...;))))))))))
12 Septiembre 2006 | 10:28 PM