No sin mis moras en la ciudad

Soy una gran comedora de todas las frutas en general, pero las del bosque sin necesidad de ir al bosque aunque veces voy, son mis favoritas. Esta mañana se me disparó el antojo de moras, pero ya no es época de este fruto.
Me introduje en el chat de frutos silvestres que frecuento habitualmente y Flavio me habló de unos matorrales donde hay moras durante todo el año, así que me enfundé con mis humildes atuendos y me dispuse a ir a ese pueblo sin nombre para cazar la metadona de mi antojo.
Tras 5 km a pie, logré llegar. Mis manos estaban congeladas, apenas podía articular los dedotes. Debía haberme llevado unas manoplas y no las manos desnudas.
Al fin me pude hacer con un puñado de moras, las lavé en las orilla del río y me las comí en el camino de vuelta a la ciudad, no sin antes hacerles una foto con mi móvil multimedia (enganchado en las ramas del matojal) sobre las palmas de mis manos desnudas.
Mi paladar feliz.

El chico con ruedas dijo
Todos tenemos ese matorral interior que nos nutre de sabrosos manjares en los momentos más inánicos de nuestro devenir.
Tu paladar feliz.
30 Noviembre 2006 | 11:28 PM