Suerte a los pobres en la ciudad y en el monte

El pueblo y la ciudad se igualan en la probabilidad de que sean agraciados con el premio Gordo de la lotería. Es algo que no lo he necesitado aprender en la ciudad porque ya llegaba al pueblo en mi infancia y posteridad.
Estoy nerviosa, me voy a seguir el sorteo en mi televisor portátil B&N de 10 pulgadas que con gusto no pican.
La suerte está echada y mi útero lo disfruta. La tinta se diluye entre mis dedos. El pan bimbo es un buen fruto y los "premios" GORDOS sólo me tocan en el IRC.
Salud y un pimiento relleno.

Federico Antonio dijo
¿Al final que tal los niños sacando las bolas?
23 Diciembre 2006 | 12:37 AM