Pon a Teo en tu vida
A pesar de mi espiritualismo, antes, cuando se me estropeaba el mango tropical de un peine, el tapón de un bolígrafo de publicidad de la “Asociación de Bonsáis Sin Fronteras” o la antena de mi móvil multimedia, podía llegar a romper en llanto.
Fue necesario conocerlo a él para darme cuenta de que la vida es algo más que esas minucias materiales, que si se lastiman para siempre, otras sustitutivas vendrán. Diferente pasa con la vida si no estamos reencarnados en felinos, dado que sólo tenemos una y debemos cuidar de ella como del más valioso tesoro, y Alí Babá y los 40 ladrones ya opinaban lo mismo.

Si el coche no quiere funcionar, que la trompa del elefante más grande de la selva le dé por el recto de escape. Y de eso, Teo sabe mucho, pues la salud de su automóvil se le va de las pezuñas, pero su integridad física y mental la lleva bien agarrada por la mano que más se le antoja en cada momento, y goza de buenos motivos para apreciarlo sin necesidad de llegar al orgasmo.
Teo no es virgen, pero lo amo sin zarandearlo con la mano.
Caperucita Rosa.


Teo dijo
Teo te Ama
17 Octubre 2007 | 02:28 PM